ARQUITECTURA | DIVULGACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL

Monumentalmente hablando

Monumentalmente hablando

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Hispania Nostra, la importantísima Asociación que se encarga de defender nuestro patrimonio cultural y natural, ha lanzado en 2020 el programa #HispaniaNostraContigoEnCasa, una iniciativa on-line para disfrutar del patrimonio desde casa.

“Monumentalmente hablando” es mi nuevo rincón de este programa, con el que quiero dar pequeños paseos guiados al patrimonio de la provincia de Zamora desde tu pantalla.


¡Disfruta aquí de todos los capítulos!


ZAMORA TIENE UNA MURALLA

Para comenzar, he elegido un elemento que, si lo pensáis, tiene mucho que ver con la situación con la que estamos viviendo: la muralla de Zamora. Según la RAE, es un muro u obra defensiva que rodea una plaza fuerte o protege un territorio. A menor escala, nuestras casas han sido nuestro territorio y sus paredes, nuestras murallas. Aunque la muralla de Zamora tiene bastantes más siglos que nuestras casas, ha sido y es nuestra seña de identidad. O si no, ¿de dónde creéis que viene el mítico refrán de “No se ganó Zamora en una hora”?


¿PORTILO DE LA TRAICIÓN O PORTILLO DE LA LEALTAD?

En el año 2010, se decidió cambiar el nombre del que siempre se había conocido como “Portillo de la Traición” por “Portillo de la Lealtad”. Pero, ¿sabéis de dónde vienen esos nombres? La historia que se encierra sobre ese famoso portillo de la muralla de Zamora, la Bien Cercada, se remonta al año 1072 y a un episodio de la historia que cambió el devenir de los reinos cristianos. La ciudad vivió siete meses de asedio, un ataque psicológico en toda regla, siendo su muralla su máxima fortaleza. Hasta que… ¿traición o lealtad?


SAN PEDRO DE LA NAVE: EL ABU SIMBEL ZAMORANO

¿Qué tienen que ver el milenario templo egipcio de Abu Simbel a orillas del río Nilo y el zamorano templo visigodo de San Pedro de la Nave a orillas del río Esla?

Aparentemente nada más que ser lugares de culto, pero es que ambos estuvieron a puntito de ser sumergidos por culpa de dos grandes presas: la presa de Asuán en el Nilo y la presa de Ricobayo en el Esla. Sin embargo, se alzaron las voces de alarma, así que los dos templos fueron trasladados piedra a piedra a otro emplazamiento cerquita del anterior: San Pedro de la Nave en 1930 y Abu Simbel en 1968.


UN EJERCICIO DE IMAGINACIÓN ARQUITECTÓNICA: EL MONASTERIO DE MORERUELA

Visitar una de las primeras fundaciones cistercienses en la península ibérica, el Monasterio de Santa María de Moreruela, en Zamora, nos supone hacer un ejercicio de imaginación muy intenso pero a la vez satisfactorio. ¿Por qué? Porque las ruinas de este “Gigante dormido” (como se le conoce últimamente) nos cuentan la esencia de la arquitectura cisterciense, del paso del tiempo y del reciclaje arquitectónico. Poco nos queda de lo que fue en su día, una cabecera que ya Manuel Gomez-Moreno admiró y puso en valor, así como muchas labores de investigación e intervención en estos últimos años que van descubriéndonos estancias de las que solo nos quedan muros.

¿Os venís a pasear por sus espacios mitad reales mitad imaginados?


VILLAFÁFILA, UN OASIS EN TIERRA DE CAMPOS

¿Es posible encontrar agua en el desierto de Tierra de Campos? La respuesta es sí, y no solo agua, sino uno de los humedales más importantes de todo el planeta: las Lagunas de Villafáfila. Y es que este pequeño pueblo de la España Vaciada (y no solo eso, si no de la provincia más envejecida de todas, Zamora), ha sido clave en la historia de la península ibérica: la Firma de la Concordia de Villafáfila en 1506, la lucha por el control de sus salinas desde tiempos inmemoriales… Un paisaje especial, una arquitectura especial, una historia especial contada por una terracampina.


ZAMORA ROMÁNICA

Por todos lados vas a leer cosas como “Zamora, la ciudad con más iglesias románicas del mundo” o “Zamora, capital del románico”. Es la verdad, pues el núcleo urbano de la ciudad tiene restos de más de veinte templos románicos, lo que la convierte en digna merecedora de ese título. En poco menos de una hora vamos a recorrer todos y cada uno de los templos que todavía siguen en pie con el fin de que te pique el gusanillo y quieras venir a la ciudad a conocerlos en persona.